La fimosis se da con la estrechez de la abertura del prepucio, lo que impide descubrir el glande de forma total o parcialmente. Y a muchos padres les preocupa que sus hijos tengan problemas de fimosis.
La fimosis sin tratar puede presentar complicaciones a medida que el niño crece, y puede acabar requiriendo una sencilla operación (también comúnmente llamada “circuncisión”).
Pero no es preocupante en todas las edades, ni debería ser la primera opción de tratamiento, a no ser que lo indique vuestro doctor.
Mi Hijo Tiene Fimosis: ¿A Qué Edad es Preocupante?
La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) explica que “la fimosis es fisiológica en el recién nacido y lactante.
Cuando a partir de los 3-5 años se van separando prepucio y glande por el acúmulo de restos epiteliales (esmegma) y las erecciones naturales, hace que se produzca una dilatación progresiva del prepucio, lo que permite la retracción”.
Así que, en los primeros años de vida del infante, no debería ser motivo de preocupación, siempre y cuando se sigan las instrucciones de su pediatra, pues a los 3 años el 90% de los prepucios descienden normalmente.
Cuando se llega a las edades preadolescentes y adolescentes, es cuando las dificultades para descubrir el glande deben preocupar a los padres. Pero cabe decir, según los datos de la AEPap, que menos de un 1% de los varones de 17 años presenta fimosis.
Si tu hijo adolescente tiene problemas de fimosis, no siempre será evidente con el pene en reposo, pues podría suceder que el prepucio si tuviera movilidad.
Una comunicación abierta y sana sobre la sexualidad de tu hijo será clave para evitar complicaciones, pues las señales que debes tener en cuenta son las siguientes:
Notar dolor
En el estado de máxima erección o molestias en sus primeras relaciones sexual.
Balonamiento en el prepucio al orinar
Pues la orina queda retenida.
No poder retraer el prepucio adecuadamente
O sin dolor cuando el pene está erecto.
¿Cómo es el Tratamiento de la Fimosis en Niños y Adolescentes? ¿Hace Falta Operar?
Es muy importante que los padres hagan un seguimiento cercano con su pediatra sobre la evolución del retraimiento del prepucio del niño antes de tomar ninguna decisión.
Tal y como explica la AEPap:
En prepucios fimóticos, pero no cicatrizales, la aplicación de cremas de corticoesteroides a baja concentración cada 12 horas, sobre todo por las noches, proporciona elasticidad suficiente para que, si se hacen retracciones progresivas y suaves, se resuelva la estrechez.
Lo recomendable es que lo hagan ellos solos a partir de los 3-4 años, pues nunca se harán daño al hacerlo. Además, a medida que crecen de edad, los niños se vuelven más aprensivos con su propia intimidad, y es importante respetarlo.
Ahora bien, en los casos en los que el prepucio no se dilata, la recomendación de la AEPap es que se debe efectuar la llamada operación de “circuncisión” en niños con fimosis.
Suele ser necesario cuando:
Hacer pipí es doloroso
Se hace con dificultad o hay infecciones urinarias con frecuencia.
Si ha tenido balanitis o una parafimosis
En adolescentes
Si presentan dolores al tener erecciones.
La AEPap también recuerda que la presencia de infecciones urinarias frecuentes “no justifica que haya que circuncidar a todos los niños” por defecto.
La fimosis en niños y adolescentes debe operarse si no ha respondido al tratamiento con corticoides tópicos, tiene dificultad para miccionar, o ha tenido balanitis o parafimosis.
¿Cómo es la Operación de Fimosis en Niños y Adolescentes?
Normalmente, la operación de fimosis es ambulatoria, y significa que no es necesario el ingreso hospitalario.
Suele ser una operación de unos 40 minutos aproximadamente, que se realiza con anestesia local, y tiene una recuperación rápida y fácil.
En Clínica Sants ofrecemos la operación de fimosis a partir de los 18 años.




0 comentarios